Una proteína es capaz de suprimir el reloj biológico

Nuestro reloj biológico se encarga de la regulación de los ciclos diarios prácticamente en todos los aspectos de la fisiología humana, además de la de muchos animales. Un reciente estudio desarrollado en la Universidad de California en Santa Cruz, EEUU, ha descubierto una proteína asociada a las células cancerosas llamada PASD1que es capaz de suprimir el reloj biológico que impulsa los ritmos circadianos de las células del cuerpo. El hallazgo se ha publicado en la revista Molecular Cell.

Investigaciones previas habían sacado ya a relucir que la alteración del reloj biológico está asociada a problemas de salud como pueden ser la diabetes, el cáncer o enfermedades del corazón.

Carrie Partch, líder del estudio, explica que “el reloj no siempre se rompe en las células cancerosas, pero los estudios han demostrado que la interrupción de los ritmos circadianos en ratones causa tumores que crecen más rápido, y una de las cosas que hace el reloj hace es establecer restricciones cuando las células se pueden dividir”.

En su trabajo, los investigadores se centraron en la proteína llamada PASD1, que aparte de su papel clave en los espermatozoides, también se encuentra en algunas células cancerosas. Considerando pues a PASD1 como marcador del cáncer, “la comprensión de cómo PASD1 está regulando el reloj circadiano podría abrir la puerta al desarrollo de nuevas terapias. Potencialmente podríamos encontrar maneras de interrumpirlo en esos tipos de cáncer en los que se expresa”, concreta Partch.

Los científicos descubrieron que la línea germinal es el único tejido del cuerpo humano que no tiene ciclos circadianos, de ahí su capacidad para interactuar con la maquinaria molecular de nuestro reloj biológico formada por cuatro genes principales. Esta proteína es capaz, por tanto, de apagar esa retroalimentación que impulsa los ciclos de 24 horas.

“Al entender lo que hace que el pulso de reloj y cómo se regula, podemos ser capaces de identificar los puntos donde podemos intervenir farmacológicamente para tratar trastornos en los que se interrumpe el reloj”, finaliza Partch.