¿Qué se puede hacer con los trastornos alimentarios?

En muchos casos, la anorexia constituye un problema que solo se solventa cuando se hospitaliza a la persona enferma. Lo principal es devolver unos minutos vitales al organismo porque, a veces, el proceso de inanición está tan avanzado, que la joven acaba muriendo: existe un punto sin posible retorno, cuando el cuerpo es incapaz de admitir alimentos.

En el hospital, a la persona anoréxica se le aplica una terapéutica conjunta a base de psicólogos, psiquiatras, ginecólogos, dietistas, etc y demás profesionales de distintas ramas médicas que hacen todo lo posible porque la persona que sufre la anorexia se recupere. Además, sirve de ayuda el hecho de separar a la enferma de su ambiente familiar, que a menudo a sido la verdadera fuente de sus problemas, hasta el punto de que la familia a menudo a de someterse a psicoterapia para reorientar sus relaciones con la persona anoréxica.

Psicólogos y psiquiatras se encargan de infundir, en la medida de lo posible, más autoconfianza y autoestima en la persona afectada. Al salir del hospital se realiza un seguimiento de su conducta, reforzando la práctica de sus relaciones interpersonales; es necesario que la paciente entre en contacto con la realidad, que haga amistades o recupere las que ya tenía para sentirse valorada, compartiendo las experiencias propias de la edad y eludiendo la soledad.

Los psicólogos trabajan para cambiar las creencias equivocadas e irracionales que acostumbran a poseer las personas con trastornos alimentarios: sobre todo, hacen hincapié en destruir la creencia que identifica “delgadez” con “éxito social”. Los especialistas intentan que superen sus problemas familiares y les brindan apoyo en su paso hacia la madurez, para lo cual se precisa la independencia emocional de su familia.